Este año 2008 se cumplen 30 años de la creación de Titsa, empresa que ha gestionado la cobertura de transporte público en la isla de Tenerife, y el organismo competente ha querido difundir unas imágenes entrañables de su historia, desde sus orígenes hasta la actualidad, a través de la pequeña pantalla, plataforma que le sirve para promocionar sus servicios al mismo tiempo que para incentivar el uso del "transporte colectivo", como ahora algunos pedantes pretenden denominarlo. Y para ello se nos vende una imagen de la "guagua", que se ha convertido ya prácticamente en un símbolo de la "canariedad", (otra cursilería lingüística) como un medio rápido, económico, y eficaz.
Yo, que llevo treinta años haciendo uso de tal servicio, (o de tal vergüenza, que a los efectos es lo mismo), y que me siento canario hasta la médula, sin sentir, no obstante, la "canariedad", ya tenía mis resquemores sobre la rapidez, economía y eficacia del mismo; resquemores que se han ido fundamentando en los últimos tiempos, -para ser sincero, cuando uno deja de mirarse el ombligo e irgue la cabeza apuntando hacia la casa del vecino en busca de ejemplos de correcta administración-, y que se han consolidado a raíz de los acontecimientos vividos los dos últimos fines de semana de este otoñal mes de octubre.
"Rápido, económico y eficaz": tres adjetivos que describen una utopía, porque la realidad de lo que vivimos aquí, en esta isla de Tenerife, con respecto al tema del transporte público dista leguas de lo que estos términos denotan. Con todo, analicemos la situación detenidamente, si prisas, tal y como suponen estos señores de Titsa que vive el ciudadano común en su quehacer cotidiano.
En primer lugar, comenzaré por lo de "económico". Un viaje sencillo entre dos ciudades que distan 5 km, como pueden ser Santa Cruz y La Laguna, le cuesta al pasajero 1,30 euros. Y a partir de ahí y en función del kilometraje, se encarece la tarifa hasta llegar a los casi 7 euros que sale trasladarse entre Santa Cruz y Playa de las Américas (70km). Pues señores míos, sepan ustedes que si las tarifas se establecen en función del kilometraje recorrido, en Madrid, que es una ciudad mucho más civilizada que Santa Cruz de Tenerife, el billete sencillo cuesta 1, 10, y las distancias kilométricas realizadas superan a veces los veinte kilómetros.En proporción, los 70 km de recorrido que existen entre Santa Cruz de Tenerife y Playa de las Américas nos costarían en Madrid, que insisto que está mucho más civilizada que Tenerife, unos 3,80 euros aproximadamente. Pues no, aquí en Tenerife, ¡nos cuesta casi el doble!
Claro, luego está la posibilidad de abaratar costes usando el Bono-Bus ("benefíciese de múltiples descuentos", nos informa la empresa); pero es que las tarifas del Bono-Bus siguen estando por encima de la media nacional. Porque recorrer 50 km con Bono-Bus,por ejemplo,la distancia que existe entre Santa Cruz y San Isidro,viene a salir entorno a los 2,50 euros.Es decir,que la proporción es de 5 euros aproximadamente cada 100 km de trayecto. Si viajásemos 400 km tendríamos que desembolsar un billete azul, ¡y todo ello con un Bono!, y con una empresa que se supone que está recibiendo una financiación del 75% por parte de nuestro, eso sí, ¡cómo no! excelentísimo Cabildo de Tenerife. Pero es que yo he viajado este verano entre Madrid y Sevilla (556 km) por 17 euros sin Bono; y Madrid-Valencia (400 km) por el mismo billete azul. Y todo ello con empresas de transporte privadas, que a buen seguro no reciben tal financiación de ningún organismo.
Que estamos ante una crisis en toda regla, ya lo he tratado yo en otro articulito mío en este mismo Blog; pero que utilicen la crisis como pretexto para hacer de un bien y necesidad comunes un negocio paticular en toda regla, eso ya es una tomadura de pelo que no la admito. Una vez,a propósito del tema, me comentó un conductor de autobuses de Madrid que el transporte en la capital real era deficitario, y sin embargo su funcionamiento y grado de cobertura es ejemplar. ¿Por qué? Porque allí, y vuelvo a insistir ya de forma impertinente, y por eso dicen que tengo mal genio, están más civilizados que aquí y entienden que el "transporte colectivo" es un bien común, necesario e imprescindible para la correcta productividad y organización sociales. De este lado del atlántico nos cuesta más entender esos conceptos, como si una lengua de mar nos hubiese hecho imbéciles desde la época de la Conquista, y de colectivo no nos queda más que la ignorancia y la hipocresía (quizás sea a esto a lo que llaman "canariedad").
En cuanto a la rapidez, no quisiera extenderme demasiado, pero ¿se puede comprender que en circunstancias normales de circulación una "guagua" de esas nuestras se demore hasta una hora para recorrer los 5 km que separan la capital tinerfeña de la ciudad universitaria? ¿Se puede entender que los fines de semana recorten el periodo de frecuencia de paso de estos vehículos a motor, así como que se produzca un recorte en el horario de operatividad, dejando incomunicados a muchos pueblos importantes de Tenerife desde las 18:00 horas, como, por ejemplo, Arafo? ¿Se puede entender que algunas zonas de Tenerife sean intransitables los fines de semana, festivos y fiestas de guardar si se recurre al servicio público, porque simplemente lo que sucede es que no hay servicio? En fin, ¿se puede perdonar la imprevisibilidad de horarios a la hora de tomar el bus, como dicen en Argentina, porque aun estando el vehículo preparado no lo está su chófer, que chismorrea estupideces con sus compañeros, todos ellos ociosos, en vez de aplicarse a su puesto de trabajo?
Por último nos queda hablar de lo eficaz que es el transporte público en nuestra tierra. Fíjense ustedes si es eficaz que muchas líneas cambian de itinerario hasta tres veces al año en función de no sé bien qué criterios. Fíjense ustedes si es eficaz, que muchas marquesinas de la zona metropolitana (que daban abrigo y refugio en los días de invierno, y asiento todo el año, lo cual se traducía en confort) han sido sustituidas por un poste con un pictograma (uno más de los miles que adornan nuestras calles) que debemos aprender a interpretar como nuevo lugar de parada de la guagua. Fíjense ustedes si es eficaz, que los vehículos disponen únicamente de una puerta de acceso para los pasajeros, lo cual retarda el proceso de recogida de viajeros, cuando en Roma, por ejemplo, los pasajeros ingresaban por cualquiera de las puertas del autobús y ticaban en las correspondientes máquinas habilitadas al efecto. Fíjense ustedes si es eficaz, cuando dos líneas que realizan un recorrido similar salen al mismo tiempo de sus puntos de origen, como ocurre con las líneas 111 y 116 en las horas pares de la jornada, que durante más de 50 km se desplazan una detrás de la otra. Fíjense ustedes.
No se me olvida el temita del tranvía, tan manido políticamente, que también me tiene indignado. Pero eso será objeto de discusión en otro momento, para no extenderme demasiado ni aburrir al personal.
¿Será también el tranvía un objeto de la singular "canariedad"? Juzguen ustedes mismos.