Hoy, día 22 de septiembre, se celebra el Día Mundial sin Coche en numerosas ciudades de toda la geografía planetaria, y Santa Cruz de Tenerife es una de las que se ha sumado a la festividad, proyectando una competición de bicicletas en colaboración con El Corte Inglés que ha más de un vecino le ha tensado los cambios.
Y es que, como en tantas otras ocasiones, Santa Cruz se solidariza con todo sin tener en cuenta sus propios recursos, siendo a veces el remedio peor que la enfermedad. Porque el que tiene mucho y todo lo da a los mendigos, acaba también en la mendicidad. Y el que poco tiene, y lo que tiene lo economiza racionalmente, acaba en la riqueza.
A los políticos de Santa Cruz de Tenerife parece que les preocupa más la imagen que quieren dar al exterior que la comodidad interna de sus propios vecinos. Y es que, en definitiva, todo se debe a un problema de ignorancia y de desconocimiento sin precedentes.
Porque señores, aunque la idea de tener un día al año la ciudad libre de vehículos a motor pudiera parecer harto atractiva, la ejecución del proyecto es más bien propia de una sociedad subdesarrollada.
Primero, el itinerario mismo de la competición: Avenida Tres de Mayo- Autovía de San Andrés. Teniendo en cuenta que los vecinos de San Andrés sólo disponen de una vía de acceso al centro de la capital tinerfeña, a nuestros políticos no se les ocurre idea más brillante que cortar el tráfico en la autovía que conecta el barrio de pescadores con el núcleo de la capital insular. Todo ello un domingo por la mañana, cuando en Santa Cruz se celebra un Rastro que acapara la atención de numerosos visitantes y La Playa de las Teresitas se convierte en destino turístico favorito en estas últimas jornadas estivales.
Segundo, la logística propia del concurso, que no establece diferentes turnos de ciclistas que permitiesen compaginar el tráfico rodado con los vehículos a pedal, sino que como si de un rebaño de cabras se tratara, se los suelta a todos juntos, mezclados y revueltos, grandes, chicos, deportivos, novatos, experimentados, curiosos, aburridos, provocando un colapso total de la vía pública por parte de este ganado sediento de maratón, descontrolado y destartalado. Ya se pueden figurar ustedes el caos circulatorio que provocaron en la jornada de ayer todos estos ciclistas apechugados, aislando por completo a los vecinos de San Andrés, que se sintieron completamente impedidos en su intento de acceder al centro de la ciudad.
Tercero, y último, todo ello sin una correcta infraestructura, sin unos adecuados carriles bici que habrían permitido compaginar los dos tipos de tráfico, porque, aunque habrá siempre quien de listillo observe que se trataba del Día sin Coche, lo que parece evidente es que para un vecino de San Andrés que tuviera que acudir al sur o al norte a su puesto de trabajo o a alguna otra responsabilidad le resultaría casi misión imposible.
Y es normal que los habitantes de este barrio extremo de la capital estén ya hasta los extremos, porque en esta isla, que todavía me parece a mí que no ha superado el momento colonial, siempre se quiere hacer de todo; y siempre todo se hace mal.
Y aunque el problema de la movilidad en esta isla no se va a solucionar ni con mis comentarios ni con unas cuantas líneas demás, a los políticos de esta tierra guanche les propondría un reto: Menos celebraciones y más trabajar. ¡Carajo!
lunes, 22 de septiembre de 2008
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